Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Comunicadores Charrúas

  • : Marquemos un Norte
  • Marquemos un Norte
  • : Comunicador charrúa . Movimiento Originario, por la Tierra y los Derechos Humanos.
  • Contacto

Perfil

  • Ricardo Silva
  • Profeso la Horizontalidad como nuestros ancestros Charrúas. Activista social desde el corazón.
Tengamos presente que todo ser con aletas, raíces, alas, patas o pies, es un Hermano
  • Profeso la Horizontalidad como nuestros ancestros Charrúas. Activista social desde el corazón. Tengamos presente que todo ser con aletas, raíces, alas, patas o pies, es un Hermano

Escúchanos ONLINE Clic en la Imagen

      877 FM enlace 2

Apoyan

      

      

 

                      banderaartigas

Los-4-Charruas-MunN.jpg

Esta Lucha es de los Originarios

y de Todo Aquel que se Considere un

Defensor de los Derechos Humanos.

Este artículo contiene dos videos

de la Campaña y la Totalidad del

contenido del Convenio 169 de la OIT

sobre pueblos indígenas y tribales.

GRACIAS POR DIFUNDIR Y APOYAR.

Enlace: http://0z.fr/P64LW

0000000 bandera MunN 2

       

CURRENT MOON
    
 

Buscar Artículos: Por País O Tematica

 

      Artículos por Categorías

 

 

Marquemos un Norte.

En twitter.com

001 bandera 37 3

Tweet   

 

  Difundiendo

el periodismo alternativo, 

somos mas gente pensando

14 diciembre 2010 2 14 /12 /diciembre /2010 19:56

por Ricardo Carrere

      http://www.ceibal.edu.uy/contenidos/areas_conocimiento/cs_naturales/biodiversidad081125/monte_ombues.jpg

Hasta ahora hemos hablado genéricamente del ecosistema monte indígena como un tipo de formación que se diferencia claramente de otros ecosistemas, como por ejemplo la pradera. Sin embargo, existen a su vez diferentes tipos de montes, resultado de la adaptación de las especies que los componen a distintos ambientes naturales propios del país. Adicionalmente, la presencia de algunas especies vegetales es en algunos casos el resultado de la existencia de vías para la dispersión de sus semillas, como en el caso de algunas especies subtropicales que llegan a nuestro territorio bajando por el río Uruguay y que sólo se encuentran en el litoral oeste del país. Algo similar sucede en las quebradas del noreste, cuyos ambientes protegidos permiten la presencia de especies subtropicales provenientes del Brasil y que en nuestro territorio sólo se encuentran allí.

Los distintos ambientes han dado lugar entonces a distintos tipos de montes. Si bien en lo que sigue nos centraremos en el componente arbóreo de los mismos, es importante destacar que las diferencias en la disposición y composición de árboles dará también lugar a diferencias en la composición del resto de la flora y fauna que integran el ecosistema monte. Por ejemplo, un monte ralo y un monte denso albergarán una flora y una fauna con elementos comunes, pero también con elementos diferentes. Ello se debe a que algunas especies se adaptarán mejor a un monte ralo que a uno cerrado mientras que para otras la situación será la inversa. A su vez, la ausencia de determinadas especies determinará la ausencia de sus predadores, lo que aumentará la diferencia entre uno y otro tipo de monte.

Existen muchas formas posibles para clasificar los distintos tipos de montes. En este trabajo se los ha dividido primero en dos grandes grupos, tomando como único criterio su densidad, para luego subdividirlos al interior de cada grupo.

El criterio de densidad permite clasificar los montes en cerrados y abiertos. Los primeros serían aquellos que cubren con sus copas prácticamente la totalidad del suelo. En la categoría de montes abiertos se incluirían aquellos donde las copas de los árboles no cubren el suelo, por lo que están acompañados por especies típicas de otros ecosistemas como la pradera o el humedal.

 

MONTE CERRADO

Dentro de esta categoría se pueden distinguir claramente cuatro tipos distintos de montes, cuyas características reflejan el ambiente donde se desarrollan: ribereños, serranos, de quebrada y psamófilos (psamos=arena).

El monte ribereño

Este tipo de bosque se ubica acompañando los principales espejos de agua del país y se desarrolla tanto en las márgenes de los cursos de agua, como en las de las lagunas e islas vinculadas a los mismos. En el caso específico de los cursos de agua y lagunas del este del litoral sur, el bosque desaparece a medida que aumenta la salinidad, por lo que en su desembocadura en el océano se encuentran desprovistos de árboles.

El ancho del monte a ambos lados de los cursos de agua parece guardar relación directa con el relieve del terreno, que determina a su vez el área de inundación de la cuenca. En general, los montes que se ubican en llanuras de inundación amplias (como el caso del río Cebollatí) tienen un ancho considerable, que puede llegar a varios cientos de metros, en tanto que aquellos ubicados en ríos más encajonados tienden a ser de un ancho de cien o menos metros. Igualmente, el ancho de los montes en general es mayor en los sitios en que un curso de agua desemboca en otro y el caso más notorio es el del llamado Rincón de los Gauchos, donde se unen los ríos Queguay Grande y Queguay Chico, dando lugar a uno de los montes más extensos del país.

A su vez, existen importantes diferencias entre los montes ribereños del noreste y noroeste con los del centro y sur del país, donde los primeros se caracterizan por la presencia de especies de gran talla y de una fauna más diversa y abundante. Ello se debe a que muchas de esas especies vegetales y animales parecen alcanzar allí el límite sur de su dispersión, a lo que se suma una menor presencia humana que en los más poblados centro y sur.

La vegetación arbórea y arbustiva de este tipo de monte se desarrolla en general siguiendo un patrón similar, determinado en primer lugar por las necesidades hídricas de cada especie, a lo que se suman además sus necesidades edáficas (de suelo) y lumínicas.

En términos generales, el monte se dispone en tres franjas paralelas al curso de agua. Contra el margen se establecen aquellas con mayores requerimientos hídricos, tales como sarandíes, sauces, mataojos. Estas especies juegan un papel esencial en la conservación del curso de agua. Por un lado, protegen a las márgenes de la erosión, fijándolas con sus raíces y protegiéndolas en las inundaciones con su ramaje. Por otro lado, algunas de ellas (en particular los sarandíes) contribuyen a disminuir la velocidad del agua, con lo cual también ayudan a la conservación de la cuenca.

En la franja intermedia del monte se ubican aquellas especies con requerimientos hídricos menores a las anteriores, pero que a su vez no se adaptan a condiciones de sequía o a condiciones extremas de temperatura. Si bien muchas de ellas requieren bastante luminosidad, la mayoría se adapta al ambiente sombrío del monte durante su etapa juvenil y sólo llega al estrato superior en su estado adulto. La composición de especies varía bastante de un lugar a otro, pero es aquí donde en general se encuentran las especies de mayor porte como los laureles, azoita cavalo, tarumán, tembetarí, etc.

Finalmente, contra el borde exterior del monte se instalan las especies mejor adaptadas a resistir los extremos de temperatura, los vientos y la escasez de agua, que en general requieren a su vez de un nivel elevado de luminosidad. Entre las especies típicas se encuentran los molles, arueras, canelones.

Pese a lo antedicho, en muchos montes del país suele ocurrir que tanto contra el margen del curso de agua como en la zona externa del monte se encuentren las especies típicas de la zona intermedia. Ello no es un hecho fortuito, sino el resultado de la acción humana, que ha provocado cambios profundos en el régimen de muchos cursos de agua del país. Como resultado, las barrancas han sido erosionadas por las aguas, determinando la desaparición de las especies que allí se ubicaban, por lo que las de la zona intermedia han quedado contra el margen. En la zona externa, tanto las actividades de tala como el afán de agrandar los campos han significado la desaparición de la franja externa, por lo que también aquí las especies de la zona intermedia han quedado como límite externo del monte.

El monte serrano

En cuanto a extensión, el monte serrano es la segunda formación boscosa de importancia en el país luego del monte ribereño. Se trata de una formación que se desarrolla en áreas predregosas que incluyen cerros, sierras y asperezas, normalmente asociados a cursos de agua y manantiales.

Si bien es un tipo de monte muy modificado por el ser humano, normalmente se caracteriza por una vegetación relativamente alta en las faldas, que va disminuyendo en altura a medida que asciende, siendo sus árboles sustituidos por arbustos al aproximarse a la cima, normalmente ocupada por vegetación herbácea. Si bien en la actualidad es un monte relativamente bajo, es necesario remarcar que esa no es una característica típica del monte, sino el resultado de las actividades de corta llevadas a cabo desde hace muchos años. Por ejemplo, en los actuales montes achaparrados de la zona de Pan de Azúcar antiguamente se podía transitar bajo los mismos a caballo, según aseguran viejos pobladores de la zona. Ello se debe a que los árboles nacidos de semilla normalmente tienen un solo fuste, en tanto que los rebrotes de árboles cortados están constituidos por varios fustes más bajos, lo que convierte a un monte alto en otro achaparrado.

Este tipo de monte cumple una función primordial en la conservación de las cuencas hídricas, dado que se ubica en las nacientes de prácticamente todos los cursos de agua que tienen su origen en nuestro territorio. Siendo que a su vez se desarrolla sobre suelos con pendientes pronunciadas, su presencia es vital para evitar la erosión. Pese a ello, la superficie ocupada por el monte serrano ha disminuido sensiblemente, habiendo siendo sustituido o por praderas (salpicadas de los pocos árboles que lograron sobrevivir) o por plantaciones de eucaliptos que afectan negativamente el funcionamiento hidrológico de las cuencas.

Pero el monte serrano no sólo ha disminuido sustancialmente en superficie, sino que además ha sido profundamente modificado en cuanto a su composición de especies vegetales. Ambos procesos (disminución en superficie y en especies) han generado a su vez graves impactos sobre las especies de fauna que de él dependen.

Los cambios en la composición del monte se producen normalmente por la producción de leña. Los leñadores cortan selectivamente los árboles cuya leña es de mayor calidad (en particular coronilla, guayabo colorado, palo de fierro, molle, etc.), dejando sin cortar aquellos que no son buenos como combustible (como canelones, ombúes o palmas), o que evitan cortar por temor a la alergia que pueden producir (como la aruera) o que son arbustos (como el romerillo, la congorosa o la espina de la cruz). El resultado es que en el monte comienzan a predominar las especies no cortadas y a desaparecer o disminuir sensiblemente las más buscadas, con lo que resulta un monte empobrecido en especies vegetales y que por ende conlleva modificaciones en las especies de fauna que lo pueblan.

Sin embargo, es importante señalar que tanto la flora como la fauna que lo componen tienen una gran capacidad para regenerarse en la medida en que la presión humana y ganadera disminuye. En efecto, normalmente alcanza con que un establecimiento agropecuario sea abandonado durante algunos años para que empiecen a reaparecer y aumentar las poblaciones de vegetales y animales que lo caracterizan, entre las que por ejemplo se encuentra el pequeño venado guazubirá.

El monte de quebrada

En Uruguay existen numerosas quebradas que se extienden desde el norte hasta el sureste. Se trata de valles profundos excavados por cursos de agua, con paredes rocosas de pendiente muy pronunciada y a veces casi verticales. El ambiente húmedo, con menor luminosidad y protegido de los vientos determina un microclima muy particular que a su vez da lugar a un tipo de monte con características propias. Los árboles son aquí mucho más altos y con mayores diámetros, pese a que en general se trata de las mismas especies que en otros tipos de montes adquieren dimensiones menores a las que aquí alcanzan. Es así que se encuentran árboles de más de 20 metros de altura y diámetros que superan el metro. Su composición es también diferente, con predominancia de varias especies de laureles, guaviyú, palo de jabón, azoita cabalho y guayabo, que descollan por su tamaño.

Otra característica que lo diferencia de los demás tipos de monte es que la vegetación se dispone en varios estratos en el plano vertical. En el estrato superior se ubican algunas de las especies mencionadas en el párrafo anterior, con una altura promedio de 15 a 20 metros. Por debajo hay un segundo estrato, con alturas de 5 a 7 metros, compuesta por especies de menor talla como el plumerillo, blanquillo, chal chal, naranjillo y otros. Finalmente, a nivel del suelo es común la presencia de distintas especies de helechos, entre los que en algunos casos aparece el helecho gigante. Uniendo los tres estratos se encuentran numerosas plantas trepadoras y epífitas.

Es éste probablemente el tipo de monte mejor conservado del país, en gran medida debido a las dificultades que implica su explotación por lo escabroso del terreno. Es además uno de los más atractivos del punto de vista turístico, ya que el monte se encuentra en un ambiente muy diferente al del resto del territorio, con cursos de agua caracterizados por la presencia de numerosas cascadas y los altos murallones de piedra que los bordean.

 

Difundiendo el periodismo alternativo,  somos mas gente pensando,  Envía el enlace del Blog a tus amigos: http://caio.uy.over-blog.com/

Compartir este post

Repost 0
Published by Ricardo Silva (Caio) - en Pachamama
Comenta este artículo

Comentarios